Muṇḍaka Upaniṣad · 1.1.7

यथोर्णनाभिः सृजते गृह्णते च यथा पृथिव्यामोषधयः संभवन्ति । यथा सतः पुरुषात्केशलोमानि तथाऽक्षरात्संभवतीह विश्वम्

yathorṇanābhiḥ sṛjate gṛhṇate ca yathā pṛthivyām oṣadhayaḥ saṃbhavanti | yathā sataḥ puruṣāt keśa-lomāni tathākṣarāt saṃbhavatīha viśvam

Como la araña emite y retrae su hilo, como las plantas brotan de la tierra, como los cabellos crecen del cuerpo humano —así de lo Inmutable emerge todo este universo.

Tres metáforas ilustran cómo el Brahman permanece inmutable mientras la manifestación surge de él.

Ūrṇanābhiḥ — la araña. Emite su tela sin que ello disminuya su ser; la retrae sin que ello lo aumente. Así el Brahman proyecta el universo sin cambio en su naturaleza esencial.

Oṣadhayaḥ — las plantas. Brotan de la tierra sin que ella pierda su substancia. La manifestación es como la vegetación: aparentemente distinta de su fuente pero inseparable de ella.

Keśa-lomāni — cabellos y vello. Surgen del cuerpo sin esfuerzo consciente. El universo no es una creación deliberada sino la naturaleza misma de Brahman desplegándose.

Akṣarāt — de lo Inmutable. Esta paradoja define la relación: el cambiante nace de lo inmutable, la multiplicidad de la unidad, el tiempo de la eternidad.

El yogui contempla que su propio cuerpo-mente, como todo lo demás, es una manifestación de aquello que nunca cambia. La identificación con lo cambiante es el sufrimiento; el reposo en lo inmutable es la libertad.