Īśopaniṣad · 16
पूषन्नेकर्षे यम सूर्य प्राजापत्य व्यूह रश्मीन्समूह तेजः । यत्ते रूपं कल्याणतमं तत्ते पश्यामि योऽसावसौ पुरुषः सोऽहमस्मि
pūṣann ekarṣe yama sūrya prājāpatya vyūha raśmīn samūha tejaḥ | yat te rūpaṃ kalyāṇatamaṃ tat te paśyāmi yo 'sāv asau puruṣaḥ so 'ham asmi
Oh Pūṣan, único vidente, Yama, Sūrya, hijo de Prajāpati — dispersa tus rayos, recoge tu resplandor. Que yo vea tu forma más auspiciosa. Ese Puruṣa que está allí — yo soy Él.
Este verso es uno de los más importantes de toda la literatura upanishádica, culminando en la gran declaración de identidad.
Pūṣan ekarṣe yama sūrya prājāpatya — Oh Pūṣan, único vidente (ekarṣi), Yama (el controlador, el que restringe), Sūrya (el sol), hijo de Prajāpati (el Señor de las criaturas). Múltiples nombres para la misma realidad solar-divina.
Vyūha raśmīn samūha tejaḥ — dispersa tus rayos, recoge tu brillo. La petición es que el resplandor cegador se atenúe para poder ver lo que hay detrás.
Yat te rūpaṃ kalyāṇatamam tat te paśyāmi — que yo vea tu forma más auspiciosa (kalyāṇatama), la más bella, la más benéfica. Más allá del brillo está la forma esencial.
Yaḥ asau asau puruṣaḥ saḥ aham asmi — ese Puruṣa que está allí, yo soy Él. Esta es la mahāvākya, la gran sentencia: so’ham asmi — yo soy Eso. El que ve y lo visto son uno. El adorador y lo adorado se revelan como idénticos.
Este es el corazón del Vedānta: no hay separación última entre el individuo y lo Absoluto. La práctica del yoga culmina en este reconocimiento.