Cittavagga · La mente · Gāthā 40
Aciraṃ vatayaṃ kāyo, paṭhaviṃ adhisessati; chuddho apetaviññāṇo, niratthaṃva kaliṅgaraṃ.
aciraṃ vatayaṃ kāyo, paṭhaviṃ adhisessati; chuddho apetaviññāṇo, niratthaṃva kaliṅgaraṃ.
Pronto este cuerpo yacerá en la tierra, rechazado, sin conciencia, inútil como un trozo de madera.
Un verso de maraṇasati — contemplación de la muerte. Aciraṃ — pronto, en poco tiempo. No en un futuro abstracto sino en un futuro concreto y cercano. Este cuerpo, que ahora respira y siente, yacerá paṭhaviṃ — en la tierra — antes de lo que parece.
Chuddho — rechazado, abandonado: incluso los más queridos llega un momento en que deben alejarse del cuerpo muerto. La intimidad que el mundo tiene con el cuerpo vivo se transforma en distancia necesaria ante el cuerpo muerto.
Apetaviññāṇo — sin conciencia, habiendo partido la conciencia: viññāṇa (conciencia) se va; lo que queda es materia inerte. La identidad que creíamos ser — este personaje con este nombre y esta historia — desaparece. Lo que siempre estuvo es lo que queda, o más precisamente, lo que no puede estar ni no estar.
Niratthaṃva kaliṅgaraṃ — inútil como un trozo de madera: la imagen es deliberadamente sin poesía. No se trata de romantizar la muerte sino de verla con claridad. Esta contemplación no genera depresión en quien la practica genuinamente; genera urgencia de vivir con plenitud, de practicar ahora, de no desperdiciar lo que se tiene.