Pupphavagga · Las flores · Gāthā 47

Pupphāni heva pacinantaṃ, byāsattamanasaṃ naraṃ; suttaṃ gāmaṃ mahogho va, maccu ādāya gacchati.

pupphāni heva pacinantaṃ, byāsattamanasaṃ naraṃ; suttaṃ gāmaṃ mahogho va, maccu ādāya gacchati.

A la persona que solo recoge flores, cuya mente está apegada, la muerte se la lleva como una gran inundación arrastra a una aldea dormida.

Pupphāni heva pacinantaṃ — solo recoge flores: la imagen aquí cambia de signo. El que “solo” recoge flores —es decir, el que solo busca placeres, solo colecciona experiencias agradables— no es el sabio del verso anterior sino el ordinario absorto en la búsqueda de satisfacciones sensoriales.

Byāsattamanasaṃ — mente apegada, mente que se adhiere. El término byāsatta combina la idea de apego y de estar absorto, enganchado. Es la mente que no puede soltarse, que va de flor en flor sin jamás estar presente de verdad porque siempre está buscando la siguiente.

Suttaṃ gāmaṃ mahogho va — como una gran inundación arrastra una aldea dormida: la imagen es devastadora en su precisión. El ogha (inundación) es uno de los términos pāli para los cuatro torrentes que arrastran a los seres: sensualidad, existencia, opiniones erróneas e ignorancia. La aldea dormida no tiene tiempo de reaccionar — así llega la muerte a quien vive dormido en el placer.

Esta enseñanza no condena el placer en sí mismo sino el apego (āsatta) que impide la presencia plena. En la práctica del yoga, la diferencia entre disfrutar y apegarse es fundamental: el primero es presencia, el segundo es huida de la impermanencia.