Sukhavagga · La felicidad · Gāthā 207

Bālasaṅgatacārī hi, dīghamaddhāna socati; dukkho bālehi saṃvāso, amitteneva sabbadā; dhīro ca sukhasaṃvāso, ñātīnaṃva samāgamo.

Bālasaṅgatacārī hi, dīghamaddhāna socati; dukkho bālehi saṃvāso, amitteneva sabbadā; dhīro ca sukhasaṃvāso, ñātīnaṃva samāgamo.

El que anda en compañía de necios sufre largo tiempo. La convivencia con necios es siempre dolorosa como con un enemigo; la convivencia con sabios es feliz como una reunión de parientes.

Bālasaṅgatacārī hi dīghamaddhāna socati — el que anda en compañía de necios sufre largo tiempo: saṅgata-cārī es el que camina en compañía. Dīgham addhāna es largo tiempo. La compañía de los necios no produce sufrimiento inmediato y agudo sino un deterioro prolongado.

Dukkho bālehi saṃvāso amitteneva sabbadā — la convivencia con necios es siempre dolorosa como con un enemigo: amitta es el no-amigo, el enemigo. La comparación no es que los necios sean malvados sino que el efecto de su compañía es tan dañino como el de un enemigo: desgasta, confunde, distrae.

Dhīro ca sukhasaṃvāso ñātīnaṃva samāgamo — la convivencia con sabios es feliz como una reunión de parientes: la imagen de la reunión familiar es cálida y reconfortante. La compañía del sabio produce esa sensación de estar en casa, de estar con los propios.

La sangha (comunidad de practicantes) cumple esta función: ser la “familia espiritual” donde el practicante se siente en casa, comprendido y apoyado en su camino.