Prakaraṇa 5 · Verso 24
यथा स्फाटिकमणीन्द्रौ दृश्येते न च किंचन । तथा चिदात्मानं दृष्ट्वा न किंचिद् दृश्यते पुनः ॥
yathā sphāṭikamaṇīndrau dṛśyete na ca kiṃcana | tathā cidātmānaṃ dṛṣṭvā na kiṃcid dṛśyate punaḥ ||
Así como en un cristal o en una joya no se ve nada [más que luz], así, viendo el Ser-Conciencia, no se ve nada más.
La analogía del cristal (sphāṭika) y la joya (maṇi) introduce el tema de la transparencia. El cristal puro no tiene color propio; refleja el color de lo que está cerca sin poseerlo. El maṇi —joya preciosa— brilla con luz propia pero esa luz es transparente, no opaca. Ambos ilustran cómo la Conciencia pura aparece como todo sin ser nada específico.
“Na kiṃcid dṛśyate punaḥ” —no se ve nada más— no significa ceguera sino ausencia de separación. Cuando se mira a través de un cristal perfectamente transparente, no se ve “el cristal” y “lo de atrás”; se ve a través del cristal sin saber que está ahí. Así, cuando la Conciencia pura es reconocida, no hay “el yo” y “el mundo”; hay solo conocimiento sin sujeto-objeto.
El Haṭha Pradīpikā (IV.62) describe el cuerpo como “parameśvarī sphāṭikā” —el cristal del Señor supremo— que refleja todas las formas sin ser ninguna. Esta es la base del yoga tántrico: el cuerpo no es obstáculo sino vehículo de transparencia. No se abandona el cuerpo; se purifica hasta que refleja la luz de la Conciencia sin distorsión. El yoga del cuerpo es el yoga del cristal: eliminar las impurezas que dispersan la luz que siempre fue pura.