Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 135

Yathā daṇḍena gopālo, gāvo pājeti gocaraṃ; evaṃ jarā ca maccū ca, āyuṃ pājenti pāṇinaṃ.

Yathā daṇḍena gopālo, gāvo pājeti gocaraṃ; evaṃ jarā ca maccū ca, āyuṃ pājenti pāṇinaṃ.

Como el pastor con su vara conduce al ganado al pasto, así la vejez y la muerte conducen la vida de los seres.

Yathā daṇḍena gopālo gāvo pājeti gocaraṃ — como el pastor con su vara conduce al ganado: la imagen es bucólica pero su significado es sombrío. El ganado no elige adónde va — el pastor lo decide. Daṇḍa (vara, bastón) es también la palabra que da nombre a este capítulo.

Evaṃ jarā ca maccū ca āyuṃ pājenti pāṇinaṃ — así la vejez y la muerte conducen la vida de los seres: jarā (vejez) y maccu (muerte) son los pastores de la existencia. La vida de los seres (pāṇinaṃ āyu) es conducida por ellos irresistiblemente, como el ganado por el pastor.

La pasividad del ganado es la clave de la imagen. Los seres ordinarios son conducidos por la vejez y la muerte sin opción de resistencia. No eligen cuándo envejecer ni cuándo morir — son llevados.

La práctica contemplativa transforma esta relación pasiva. Aunque no elimina la vejez ni la muerte, cambia la actitud: de ganado que no comprende adónde es llevado a ser consciente que comprende la naturaleza del proceso. La comprensión no elimina la muerte pero sí el sufrimiento de la resistencia inútil contra ella.