Piyavagga · El placer · Gāthā 215
Kāmato jāyatī soko, kāmato jāyatī bhayaṃ; kāmato vippamuttassa, natthi soko kuto bhayaṃ.
Kāmato jāyatī soko, kāmato jāyatī bhayaṃ; kāmato vippamuttassa, natthi soko kuto bhayaṃ.
Del deseo sensorial nace la pena, del deseo sensorial nace el miedo. Para el liberado del deseo sensorial no hay pena; ¿de dónde el miedo?
Kāmato — del deseo sensorial: kāma es el placer sensorial, el deseo de gratificación a través de los sentidos. Es más específico que los términos anteriores y más conectado con la base biológica del deseo.
Kāma en el budismo no es pecaminoso sino que es reconocido como una fuerza natural que, cuando se vuelve compulsiva, genera sufrimiento. No hay nada malo en la percepción sensorial; el problema es el apego a ella.
La liberación del kāma no es la destrucción de los sentidos sino la libertad respecto a la compulsión de buscar continuamente gratificación sensorial. Los sentidos del practicante liberado funcionan normalmente — simplemente no generan la esclavitud de la búsqueda compulsiva.
La secuencia acumulativa (212-216) va profundizando: de lo querido (piya) al afecto profundo (pema), al placer (rati), al deseo sensorial (kāma), y finalmente al deseo fundamental (taṇhā).