Caturthopadeśaḥ (Samādhi) · Verso 42

दिव्यदेहश् च तेजस्वी दिव्यगन्धस् त्वरोगवान् | सम्पूर्णहृदयः शून्य आरम्भे योगवान् भवेत्

divyadehaś ca tejasvī divyagandhas tvarogavān | sampūrṇahṛdayaḥ śūnya ārambhe yogavān bhavet

En la etapa del comienzo, el yogui adquiere un cuerpo divino, resplandeciente, con fragancia celestial, libre de enfermedad, con el corazón lleno y vacío.

Este verso enumera los signos externos e internos del yogui en ārambhāvasthā. El cuerpo se transforma: se vuelve divya (divino, luminoso), tejasvī (resplandeciente, radiante), y emana divya-gandha (fragancia celestial). Desaparecen las enfermedades (arogavān).

La paradoja sampūrṇahṛdayaḥ śūnya — corazón lleno y vacío simultáneamente — describe la experiencia mística donde plenitud y vacuidad no son opuestos. El corazón está lleno de presencia consciente y vacío de contenidos mentales ordinarios. Esta aparente contradicción es la firma de los estados yóguicos auténticos.

Mallinson observa que descripciones similares aparecen en textos tántricos anteriores. La transformación del cuerpo físico es un tema recurrente en el haṭha yoga: el cuerpo burdo (sthūla śarīra) se refina gradualmente hasta manifestar cualidades del cuerpo sutil (sūkṣma śarīra). Las fragancias espontáneas, mencionadas en múltiples tradiciones contemplativas, indican purificación profunda de los canales práṇicos.