Prakaraṇa 3 · Verso 1
यदा मनस् तं निर्मलं निर्वाणम् उपैति तदा
yadā manas taṃ nirmalaṃ nirvāṇam upaiti tadā
Cuando la mente alcanza esa paz imperturbable, entonces se alcanza el nirvāṇa
El Mumukṣu Prakaraṇa preguntó por el deseo de liberación; el Vairāgya Prakaraṇa exploró el desapego como condición. Ahora Vasiṣṭha introduce el tercer pilar: upaśama, la quietud radical de la mente. No la quietud forzada del asceta que reprime, sino la naturalidad de una llama que se consume en su propio combustible. Cuando las vāsanās agotan su impulso proyectivo, la mente no muere: se revela como lo que siempre fue — espejo sin mancha, cielo sin nubes. Esta quietud no es resultado de un método sino consecuencia de haber visto la futilidad de todo método orientado a obtener algo. Patañjali, en el I.12, la llamaba abhyāsa-vairāgyābhyāṃ tannirodhaḥ: la cesación de los vṛttis mediante práctica y desapego. Pero Vasiṣṭha va más allá: la quietud no requiere cesación activa, sino el agotamiento natural de lo que cesa por sí mismo cuando se le mira de frente.