Prakaraṇa 3 · Verso 2

निःशेष-कल्मष-प्रशमनं मनसो ऽस्तु शान्तिः

niḥśeṣa-kalmaṣa-praśamanaṃ manaso 'stu śāntiḥ

La pacificación completa de las impurezas de la mente es la paz

La palabra kalmaṣa evoca manchas, residuos, la suciedad que queda después de lavar. Vasiṣṭha no habla de pecado metafísico sino de pegajosidad psicológica: el rastro que deja cada acto impulsivo, cada palabra lanzada sin presencia, cada deseo que se satisfizo sin ser mirado. La śānti no es un estado a alcanzar sino el reconocimiento de que esas manchas nunca tocaron la sustancia de la mente. Es como el espejo que, una vez limpio, revela que la suciedad solo oscurecía su superficie, no su naturaleza reflectiva. El Haṭha Pradīpikā (IV.30) afirma que manonāśa es el yoga supremo: la disolución no de la mente como órgano, sino de su identificación con los contenidos. Cuando los kalmaṣa se disipan por completo, no queda un “yo pacífico” — queda la paz sin dueño.