Prakaraṇa 5 · Verso 40

यथा प्रबोधे मरीचिकायां वारिणो न विद्यते । तथा ज्ञानात्मना दृष्ट्वा विश्वं न विद्यते पुनः ॥

yathā prabodhe marīcikāyāṃ vāriṇo na vidyate | tathā jñānātmanā dṛṣṭvā viśvaṃ na vidyate punaḥ ||

Así como al despertar no hay agua en el espejismo, así, viendo con el Ser-Conocimiento, el universo no existe entonces.

La analogía del despertar del sueño y la ilusión del espejismo se combinan en un solo verso. El despertar (prabodha) elimina la ilusión no porque la ilusión sea destruida sino porque la base de la ilusión —el sueño, el calor del desierto— ha cesado. El agua del espejismo no “desaparece”; se revela como nunca existió.

“Jñānātmanā dṛṣṭvā” —viendo con el Ser-Conocimiento— es la fórmula del conocimiento no-dual. No es “el yo conoce” sino “el conocimiento-yo ve” —un compuesto bahuvrīhi donde el instrumento y el agente son uno. Esta visión no tiene sujeto separado del acto de ver.

“Na vidyate punaḥ” —no existe entonces— no es afirmación de nihilismo sino de revelación ontológica. El universo no deja de aparecer; deja de aparecer como independiente. Como el espejismo deja de aparecer como agua pero sigue apareciendo como tierra caliente con aire vibrante, así el universo deja de aparecer como real en sí pero sigue apareciendo como manifestación de Conciencia. El cambio no es en el mundo sino en el ver. El Haṭha Pradīpikā (IV.3) dice: “Samādhi es el estado donde manas se convierte en liṅga-rūpa [sin forma], disuelto”. La disolución no es destrucción; es reconocimiento de que la forma era siempre apariencia.