Prakaraṇa 5 · Verso 41

यथा बीजं समाश्रित्य वृक्षो जातः सुखं फलम् । तथा ब्रह्मणि संसारो जातः सुखं फलम् ॥

yathā bījaṃ samāśritya vṛkṣo jātaḥ sukhaṃ phalam | tathā brahmaṇi saṃsāro jātaḥ sukhaṃ phalam ||

Así como, apoyándose en la semilla, el árbol nace y da fruto placentero, así en Brahman nace el saṃsāra y da fruto placentero.

La analogía de la semilla y el árbol es tradicionalmente usada para ilustrar la causalidad (kārya-kāraṇa), pero aquí recibe un giro inesperado: el saṃsāra nace en Brahman “y da fruto placentero” (sukhaṃ phalam). Esto no es una apología del saṃsāra sino una constatación de que, visto desde Brahman, todo —incluso el saṃsāra— es manifestación de ānanda.

La semilla no pierde nada al convertirse en árbol; el árbol no es degradación de la semilla sino despliegue de su potencial. Así, el saṃsāra no es degradación de Brahman sino despliegue de su potencial infinito. El sufrimiento no es inherente al despliegue; es una interpretación erronea del despliegue. Como el árbol da sombra y fruto, así el saṃsāra da experiencia y conocimiento —ambos placenteros cuando se ven desde la perspectiva no-dual.

“Samāśritya” —apoyándose en— es el verbo clave. El árbol no existe independientemente de la semilla; el saṃsāra no existe independientemente de Brahman. El apoyo es ontológico, no temporal. No es que primero exista Brahman y luego surja saṃsāra; es que saṃsāra es siempre apoyado en Brahman como el árbol en la semilla. El Haṭha Pradīpikā (IV.54) describe samādhi como “bīja-samādhi” —samādhi-semilla— donde los saṃskāras permanecen latentes como semillas. La semilla no es obstáculo; es potencial. El yogī en samādhi no destruye las semillas; las hace inoperantes por falta de condiciones.