Dhammaṭṭhavagga · El justo · Gāthā 262
Na vākkaraṇamattena, vaṇṇapokkharatāya vā; sādhurūpo naro hoti, issukī maccharī saṭho.
Na vākkaraṇamattena, vaṇṇapokkharatāya vā; sādhurūpo naro hoti, issukī maccharī saṭho.
No por la mera elocuencia ni por la belleza del aspecto es un hombre una buena persona, si es envidioso, avaro y engañoso.
La apariencia física y la capacidad verbal no determinan la calidad moral. Vākkaraṇa es elocuencia; vaṇṇapokkharatā es belleza del aspecto. Ambas son cualidades externas que pueden enmascarar defectos internos: issukī (envidioso), maccharī (avaro), saṭho (engañoso).
La tradición budista reconoce que la apariencia puede engañar. El ser humano tiende a asociar la belleza física y la elocuencia con la bondad moral — un sesgo que este verso busca corregir explícitamente.
En la cultura contemporánea, esta enseñanza es especialmente relevante: la imagen pública, el carisma mediático y la capacidad de comunicación no son indicadores de calidad moral. El enfoque budista siempre mira más allá de la superficie.