Dhammaṭṭhavagga · El justo · Gāthā 264
Na muṇḍakena samaṇo, abbato alikaṃ bhaṇaṃ; icchālobhasamāpanno, samaṇo kiṃ bhavissati.
Na muṇḍakena samaṇo, abbato alikaṃ bhaṇaṃ; icchālobhasamāpanno, samaṇo kiṃ bhavissati.
No es asceta por raparse la cabeza, el que no cumple votos y dice mentiras. Lleno de deseo y codicia, ¿cómo sería un asceta?
Na muṇḍakena samaṇo — no es asceta por raparse la cabeza: muṇḍaka es la cabeza rapada, signo externo de la renuncia monástica. Pero el signo externo sin la transformación interna es vacío.
Abbato alikaṃ bhaṇaṃ — el que no cumple votos y dice mentiras: a-vata es sin votos, sin disciplina. Alika es mentira. Las dos marcas del falso asceta: no cumple lo que prometió y miente.
Icchālobhasamāpanno — lleno de deseo y codicia: icchā (deseo) y lobha (codicia). La pregunta retórica que cierra el verso es demoledora: ¿cómo puede ser asceta quien está lleno exactamente de aquello que el ascetismo busca erradicar?
En todas las tradiciones, el charlatán espiritual usa los signos externos de la práctica (vestimenta, cabeza rapada, títulos) para obtener beneficios sin hacer el trabajo interior.