Prakaraṇa 2 · Verso 30
यद् यद् दृश्यते किंचित् तत् तत् चित्सत्तामात्रम्
yad yad dṛśyate kiṃcit tat tat citsattāmātram
Cualquier cosa que se ve, por pequeña que sea, es mera existencia-de-conciencia.
Yad yad: lo que sea que, cualquiera que. No hay excepciones, no hay jerarquías. El más sublime samādhi y la más ordinaria digestión son igualmente cit-sattā-mātra. Mātra —mero, solo— es la partícula reductora que niega todo añadido. No es “conciencia más forma”, ni “conciencia más materia”. Es cit-sattā, existencia que es conciencia, sin residuo. Esto no lleva al desprecio del mundo; lleva a su samāveśa, absorción. Cuando todo es cit, todo es sagrado, todo es pūjya, digno de adoración. No hay lo profano y lo sagrado; hay solo cit que aparece de muchas maneras. El sādhaka que ha asimilado esto ya no busca “experiencias espirituales”. Cada experiencia es espiritual porque toda experiencia es cit-vṛtti. La diferencia no está en el objeto; está en el reconocimiento. Ver la taza de té como cit-sattā-mātra es tan “espiritual” como ver el brahman en la meditación profunda. De hecho, es la misma visión.