Prakaraṇa 3 · Verso 7
मनोनाशे कृते शान्तिर् भवत्य् एव न संशयः
manonāśe kṛte śāntir bhavaty eva na saṃśayaḥ
Cuando se logra la disolución de la mente, la paz surge sin duda
Manonāśa: la palabra que estremece a los buscadores porque suena a aniquilación. Pero Vasiṣṭha, como el Haṭha Pradīpikā (IV.30-31), no habla de destrucción sino de disolución del error fundamental. La mente como entidad separada, como autor de pensamientos, como dueña de experiencias —esa mente nunca existió. Lo que se disuelve es la ilusión de su autonomía, no la función cognitiva que permite percibir, discriminar y actuar. El texto compara la mente liberada con el cielo después de la lluvia: las nubes se disiparon, pero el cielo no “ganó” nada que no tuviera. La śānti no es un estado nuevo sino el reconocimiento de que nunca hubo perturbación en el sustrato mismo. Cuando Patañjali habla de nirodha en el I.2, no anuncia el fin de la mente sino la cesación de las identificaciones erróneas que la hacen parecer dueña de lo que solo testigua.