Prakaraṇa 3 · Verso 6
दुःखम् एकेन मनसा सुखम् अन्येन गृह्यते
duḥkham ekena manasā sukham anyena gṛhyate
El sufrimiento es aprehendido por una mente, la felicidad por otra
Vasiṣṭha introduce aquí una distinción que desafía la psicología popular: no hay una sola mente, sino múltiples configuraciones mentales que se suceden como olas. La mente que sufre no es la misma que, momentos después, disfruta; son dos patrones de vṛttis distintos, cada uno con su propia lógica interna y su propia duración efímera. El error consiste en atribuir ambos a un mismo sujeto permanente. Esta no es una negación de la continuidad experiencial sino la revelación de que dicha continuidad es una construcción retrospectiva, un hilo narrativo tejido después del hecho. Cuando se ve esto claramente, el drama del sufrimiento pierde su densidad. No porque los eventos dolorosos dejen de ocurrir, sino porque ya no encuentran un receptáculo identificado que los prolongue más allá de su momento natural. La quietud nace de esta desidentificación, no de la supresión del contenido.