Prakaraṇa 3 · Verso 5

मन एव मनुष्याणां कारणं बन्ध-मोक्षयोः

mana eva manuṣyāṇāṃ kāraṇaṃ bandha-mokṣayoḥ

La mente sola es la causa del encadenamiento y de la liberación

Esta afirmación, que recuerda al Aṣṭāvakra Gītā (II.21), condensa el sāṅkhya-yoga en una sola línea. No es el cuerpo el que encadena, ni el mundo, ni las circunstancias externas. La mente, con su capacidad de identificación (ahaṅkāra) y diferenciación (buddhi-vṛtti), construye la prisión y también tiene la llave. Pero Vasiṣṭha agrega una sutileza: no se trata de cambiar la mente por otra mejor, sino de ver que “mente” y “mundo” son una sola proyección. Cuando la mente cesa de proyectar su propia dualidad sobre lo real, la libertad no es algo que alcanza: es lo que siempre fue, velado por la actividad proyectiva. El Yoga Sūtra (II.3) enumera las kleśas —avidyā, asmitā, rāga, dveṣa, abhiniveśa— como las raíces del sufrimiento, y todas residen en la mente. Pero lo que reside también puede disiparse, no por fuerza sino por comprensión luminosa.