Prakaraṇa 3 · Verso 8

यथा मृद् घट-भावेन न विहन्यते तथा मनः

yathā mṛd ghaṭa-bhāvena na vihanyate tathā manaḥ

Como el barro no se pierde al convertirse en jarrón, así la mente no se pierde al alcanzar la liberación

La metáfora del barro y el jarrón, clásica del Vedānta advaita, adquiere aquí un matiz específicamente yoguico. Vasiṣṭha no usa la analogía para probar la identidad brahman-ātman —ya asumida— sino para tranquilizar al practicante que teme que la quietud mental sea una especie de muerte. El barro se transforma en jarrón pero no deja de ser barro; la mente se transforma en instrumento de discriminación pero no desaparece. Lo que cesa es la confusión, no la función. En el yoga práctico, esto tiene consecuencias inmediatas: la quietud no requiere que dejemos de pensar, sino que pensemos sin la ansiedad de un dueño compulsivo. Cuando el Haṭha Pradīpikā prescribe prāṇāyāma como método para calmar la mente (II.1-2), no busca anular el prāṇa sino redirigirlo; la quietud es reorientación, no extinción.