Prakaraṇa 3 · Verso 9

संसारं परम् आश्चर्यं जीवन्न् एव विमुच्यते

saṃsāraṃ param āścaryaṃ jīvann eva vimucyate

Mientras vive, se libera de este saṃsāra que es la mayor maravilla

Jīvanmukti: la liberación en vida, el concepto que distingue al yoga de las escapologías religiosas. No es necesario morir para ser libre; la muerte física, desde esta perspectiva, no añade ni quita nada a la comprensión ya realizada. Vasiṣṭha la llama āścarya, maravilla, porque desafía toda lógica dualista: ¿cómo puede alguien estar en el mundo sin ser del mundo? La respuesta no es metafísica sino experiencial: cuando la mente ya no genera saṃsāra —el flujo cíclico de identificaciones y rechazos— el cuerpo continúa pero el drama cesa. El Aṣṭāvakra Gītā (II.23) lo formula con radicalidad: “Para el realizado, no existe saṃsāra.” No que el mundo desaparezca, sino que su carácter de prisión se disuelve. El jīvanmukta ve las mismas formas pero las ve transparentes, como ondas que son agua, como jarrón que es barro, como saṃsāra que es conciencia jugando consigo misma.