Prakaraṇa 3 · Verso 10
आत्म-ज्ञानम् ऋते नान्यद् उपायः शान्ति-सिद्धये
ātma-jñānam ṛte nānyad upāyaḥ śānti-siddhaye
Sin el conocimiento del Ser, no hay otro medio para lograr la paz
Vasiṣṭha cierra el círculo del Upaśama Prakaraṇa con la afirmación que lo fundamenta todo: la quietud no es resultado de técnicas acumuladas sino de un único conocimiento. No que las técnicas sean inútiles —el yoga abhyāsa de Patañjali es venerado aquí— sino que su finalidad es preparar el terreno para este conocimiento, limpiar el espejo para que refleje sin distorsión. El ātma-jñāna no es información sobre el Ser sino el Ser reconociéndose a sí mismo en y a través de la mente quieta. El Yoga Sūtra (IV.29-30) describe este momento como prasaṅkhyāne ‘py akusīdasya sarvathā viveka-khyāter dharma-meghaḥ samādhiḥ: la lluvia del dharma que cae cuando la discriminación es perfecta. En esa lluvia, la sed de técnicas se disuelve no porque sean abandonadas sino porque se revelan como manifestaciones del mismo conocimiento que buscaban. La paz que sigue no es un estado sino la naturaleza misma del que ya no busca.