Prakaraṇa 5 · Verso 17
चिदानन्दरसं ब्रह्म पश्यन् पश्यन् पुनः पुनः । न तृप्यति मनुष्याणां नित्यानन्दरसोत्सवः ॥
cidānandarasaṃ brahma paśyan paśyan punaḥ punaḥ | na tṛpyati manuṣyāṇāṃ nityānandarasotsavaḥ ||
Brahman, la esencia de la bienaventuranza-conciencia, viendo una y otra vez, no se sacia. Es el festival continuo del néctar de bienaventuranza para los seres humanos.
La repetición “paśyan paśyan punaḥ punaḥ” —viendo una y otra vez— es la clave del verso. No se trata de una visión única que resuelve todo para siempre —esa es la concepción occidental de la revelación— sino de una visión que se renueva sin cesar, cada vez más rica, cada vez más inagotable. “Na tṛpyati” —no se sacia— es la marca del santo en las Upaniṣads, pero aquí se aplica a la naturaleza misma de Brahman.
Cidānandarasa es un término compuesto técnicamente crucial. Cit (conciencia) + ānanda (bienaventuranza) + rasa (esencia, néctar, sabor) = la sustancia que se experimenta como goce sin objeto. No es goce de algo; es goce como algo, la naturaleza misma del conocimiento cuando no hay sujeto-objeto que lo divida.
La tradición del Haṭha Yoga desarrolla esto en términos fisiológicos: el bindu, la gota de néctar que cae desde el sahasrāra, es la corporalización de este ānanda. El Haṭha Pradīpikā (IV.50-51) describe cómo, cuando prāṇa se establece en su propio lugar, “se revela el bindu y con él el estado de amṛta”. Esta no es metáfora poética sino descripción de una experiencia somática que corresponde a la realización gnoseológica. El cuerpo y el conocimiento no son dos dominios; son dos descripciones del mismo evento.