Bālavagga · El necio · Gāthā 63

Yo bālo maññati bālyaṃ, paṇḍito vāpi tena so; bālo ca paṇḍitamānī, sa ve bālo'ti vuccati.

Yo bālo maññati bālyaṃ, paṇḍito vāpi tena so; bālo ca paṇḍitamānī, sa ve bālo'ti vuccati.

El necio que conoce su necedad es, por ello, sabio en cierta medida. Pero el necio que se cree sabio es el verdadero necio.

Yo bālo maññati bālyaṃ — el necio que conoce su necedad: la paradoja de este verso es el corazón de la epistemología socrática y budista a un tiempo. El “sé que no sé” de Sócrates encuentra aquí su equivalente pāli.

Paṇḍito vāpi tena so — es sabio por eso mismo. El reconocimiento honesto de la propia ignorancia es un acto de sabiduría. Requiere humildad y la capacidad de ver más allá del ego que quiere creer que ya sabe.

Bālo ca paṇḍitamānī — el necio que se cree sabio: māna es el orgullo, la presunción. Está doblemente bloqueado: por la ignorancia real y por el orgullo que le impide reconocerla.

En la práctica del yoga, el viveka (discernimiento) comienza por distinguir entre lo que se sabe y lo que se cree saber. El sādhaka genuino mantiene una actitud de principiante perpetuo — no por modestia performativa sino porque la realidad siempre es más vasta que la comprensión actual.