Bālavagga · El necio · Gāthā 64
Yāvajīvampi ce bālo, paṇḍitaṃ payirupāsati; na so dhammaṃ vijānāti, dabbī sūparasaṃ yathā.
Yāvajīvampi ce bālo, paṇḍitaṃ payirupāsati; na so dhammaṃ vijānāti, dabbī sūparasaṃ yathā.
Aunque el necio sirviera al sabio toda la vida, no comprendería el Dhamma, como la cuchara no percibe el sabor del caldo.
Yāvajīvampi — aunque sea toda la vida: la proximidad física con el sabio, el servicio externo, la asistencia devota — nada garantiza comprensión si falta la apertura interior. La duración del contacto no compensa la falta de receptividad.
Na so dhammaṃ vijānāti — no comprende el Dhamma: vijānāti es el conocimiento directo, la comprensión experiencial. Sin esta apertura, incluso el contacto prolongado con la sabiduría produce comprensión nula.
Dabbī sūparasaṃ yathā — como la cuchara no percibe el sabor del caldo. La cuchara está en contacto constante con el caldo, lo mueve, lo sirve — pero no tiene la facultad del gusto. No es su maldad; es su naturaleza.
Así el necio junto al sabio: no es maldad sino ausencia de la facultad adecuada — la apertura, la humildad receptiva, el deseo genuino de transformación. El encuentro con la sabiduría requiere un tipo de receptividad activa, no mera presencia.