ब्रह्मा
Brahmā
devaEl creador, primer dios nacido, no debe confundirse con Brahman (ब्रह्मन्), lo absoluto sin género ni forma. La vocal final larga (Brahmā) marca al dios masculino que proyecta los mundos; en los Upaniṣads y en el Puruṣa-sūkta aparece como el primero entre los dioses, y los textos lo sitúan como fuente de las generaciones: de su mente nacen los Maruts, de su boca el Veda.
La Bhagavad-gītā lo contiene y lo relativiza a la vez. Arjuna, al ver la forma universal, reconoce en ella a «Brahmā sentado en el loto» (11.15) — el loto que brota del ombligo de Viṣṇu, imagen del cosmos que se abre sobre el agua del no-manifesto. La prakṛti superior es el vientre en el que el Señor deposita la semilla de todos los seres (14.3). Y la medida del tiempo se define por él: un día de Brahmā son mil edades completas (8.17). Más decisivo aún: incluso Brahmaloka, la morada del creador, pertenece al ciclo —«desde el mundo de Brahmā en adelante, los mundos son de retorno» (8.16).
El gesto pedagógico es claro: el creador mismo, dentro del sistema, es un ser relativo, glorioso y perecedero en escala cósmica. La tradición puránica lo organizará en la tríada Brahmā-Viṣṇu-Śiva (creación, mantenimiento, disolución), correspondiente a las funciones de los guṇas. En el fondo, la doctrina insiste: tampoco el principio de los mundos escapa a lo que es. Véase brahman, deva, bhagavan, shiva y kala.