Muṇḍaka Upaniṣad · 1.1.1

ॐ ब्रह्मा देवानां प्रथमः संबभूव विश्वस्य कर्ता भुवनस्य गोप्ता । स ब्रह्मविद्यां सर्वविद्याप्रतिष्ठामथर्वाय ज्येष्ठपुत्राय प्राह

oṃ brahmā devānāṃ prathamaḥ saṃbabhūva viśvasya kartā bhuvanasya goptā | sa brahma-vidyāṃ sarva-vidyā-pratiṣṭhām atharvāya jyeṣṭha-putrāya prāha

Brahmā, el primero entre los dioses, nació como el creador del universo y el protector del mundo. Él enseñó el conocimiento de Brahman —la base de todo conocimiento— a Atharva, su hijo mayor.

Este verso inaugural establece la paramparā o tradición de transmisión del conocimiento. La enseñanza no surge de la especulación intelectual sino de una sucesión ininterrumpida de maestro a discípulo.

Brahmā — el creador, la primera emanación de lo Absoluto en la manifestación. No es el Brahman sin cualidades sino la primera deidad personificada, quien conoce los Vedas y los imparte.

Sarva-vidyā-pratiṣṭhām — la base de todo conocimiento. La brahma-vidyā no es una ciencia más entre otras; es el fundamento sobre el cual descansa toda sabiduría. Sin ella, las demás disciplinas carecen de contexto trascendental.

Atharvāya jyeṣṭha-putrāya — a Atharva, el hijo mayor. La transmisión privilegia la preparación y la madurez sobre el mero parentesco. El conocimiento sagrado se otorga a quien está listo.

En la práctica del yoga, reconocemos que cada maestro es un eslabón en esta cadena inmortal. El respeto al profesor no es deferencia humana sino reconocimiento de que a través de él/ella fluye una corriente que se remonta a los mismos orígenes de la manifestación.