Lokavagga · El mundo · Gāthā 171

Etha passathimaṃ lokaṃ, cittaṃ rājarathūpamaṃ; yattha bālā visīdanti, natthi saṅgo vijānataṃ.

Etha passathimaṃ lokaṃ, cittaṃ rājarathūpamaṃ; yattha bālā visīdanti, natthi saṅgo vijānataṃ.

Venid, mirad este mundo, adornado como un carro real, donde los necios se hunden, pero donde no hay apego para los que saben.

Etha passathimaṃ lokaṃ cittaṃ rājarathūpamaṃ — venid, mirad este mundo, adornado como un carro real: cittaṃ es adornado, decorado, pintado. El mundo es como un carro real decorado: impresiona, deslumbra, atrae la atención con su esplendor exterior.

Yattha bālā visīdanti — donde los necios se hunden: visīdanti es hundirse, sumergirse. Los necios se hunden en el mundo decorado como en arenas movedizas: atraídos por la belleza exterior, quedan atrapados sin poder salir.

Natthi saṅgo vijānataṃ — no hay apego para los que saben: saṅga es el apego, la adhesión. Los vijānata (los que saben, los que tienen conocimiento directo) pueden ver el mismo mundo decorado sin hundirse en él. No es que rechacen el mundo sino que no se apegan a su decoración.

Este verso es una invitación directa: “venid, mirad” — no evitéis el mundo sino comprendedlo. La relación sabia con el mundo no es evitación sino comprensión penetrante que permite participar sin ser tragado.