Prakaraṇa 3 · Verso 34
यथा ह्य् अम्भसि निस्तरङ्गे वीचयः शान्तिम् आप्नुयुः
yathā hy ambhasi nistaraṅge vīcayaḥ śāntim āpnuyuḥ
Como en el agua sin olas, las ondas alcanzan la paz
La distinción entre vīci —pequeñas ondas, rizos— y taraṅga —olas mayores— permite a Vasiṣṭha una gradación sutil. Las vīci son las fluctuaciones leves de la mente: pensamientos fugaces, sensaciones momentáneas, percepciones que no capturan la atención. Los taraṅga son las olas de identificación: emociones intensas, narrativas compulsivas, estados de ánimo que definen “quién soy”. En la quietud nistaraṅga —sin olas mayores— las vīci no desaparecen necesariamente: la percepción sigue operando, los pensamientos surgen. Pero ya no se convierten en taraṅga porque no hay quien se identifique. Alcanzan śānti —paz— no porque cambien sino porque ya no perturban. Es como el lago profundo donde la brisa crece ondulaciones superficiales que no afectan las capas inferiores. El Yoga Sūtra (I.3) describe el resultado del yoga como tadā draṣṭuḥ svarūpe ‘vasthānam —el testigo se establece en su propia forma—, pero Vasiṣṭha añade: no hay testigo establecido, solo la quietud que permite que las ondas sean vistas como ondas, no como evidencia de tormenta.