Prakaraṇa 3 · Verso 33
न किञ्चिद् अस्ति दुःखं वा सुखं वा पृथग् आत्मनः
na kiñcid asti duḥkhaṃ vā sukhaṃ vā pṛthag ātmanaḥ
No existe sufrimiento ni placer separado del sí mismo
La distinción duḥkha-sukha —sufrimiento-placer— estructura toda la ética india, desde el Buddhacarita hasta los Yoga Sūtra (II.3, kleśas). Vasiṣṭha no niega la experiencia de placer y dolor: niega su separatividad (pṛthak) del ātman. No hay un sí mismo que “tenga” placer y dolor como posesiones; el sí mismo es la conciencia en cuya luminosidad aparecen ambos, pero no se afecta por su aparición ni desaparición. Esta no es indiferencia estoica: la indiferencia requiere un sujeto que se mantiene firme frente a las impresiones. La quietud que Vasiṣṭha describe es anterior a la posibilidad de impresión: como el espejo no se endurece ante la imagen fea ni se derrite ante la hermosa. El Yoga Sūtra (II.48) prescribe tat tu dvaṃdva-anabhighātaḥ —la no-aflicción por los pares de opuestos— como resultado del āsana, pero esto todavía opera dentro de la estructura de dvaṃdva —dualidad. Vasiṣṭha apunta más allá: no hay pares porque no hay quien sea afectado. El placer y el dolor surgen y disipan en la conciencia como olas en el mar, pero no hay costa que se erosionen ni barco que se hunda. La quietud no es invulnerabilidad: es la revelación de que nunca hubo nada que vulnerar.