Prakaraṇa 3 · Verso 32
त्वं च जाग्रसि स्वप्नाय स्वप्नस् त्वम् असि जाग्रते
tvaṃ ca jāgrasi svapnāya svapnas tvam asi jāgrate
Tú despiertas para el sueño, y el sueño eres tú para el que despierta
Esta fórmula circular condensa la epistemología del Yoga Vāsiṣṭha en una sola línea. La mente (tvam) no es entidad estable que atraviesa estados: es el propio tejido de los estados. “Despiertas para el sueño” significa que la vigilia (jāgrat) es condición de posibilidad del sueño; sin la experiencia de vigilia, no habría contraste que permita reconocer el sueño como tal. “El sueño eres tú para el que despierta” indica que la vigilia misma, como estado, se constituye en contraste con el sueño: el que despierta lo hace de algo, y ese algo es la mente misma en su modalidad onírica. No hay estado primordial: vigilia y sueño se co-constituyen. El turīya —cuarto estado— no es quinto estado adicional sino la base de posibilidad de los tres primeros, no otro estado sino el reconocimiento de que todos los estados son svapna —sueño— en sentido de construcción mental. La quietud no es turīya como estado especial: es la cesación de la necesidad de estados. No hay quién despierte ni quién sueñe: solo la conciencia que se presenta de múltiples maneras sin identificarse con ninguna. El Haṭha Pradīpikā (IV.47) describe el samādhi como sarvopalabdhi-rahita —sin toda percepción—, no porque sea ceguera sino porque no hay upalabdhi —aprehensión— dual. Es la vigilia sin contraste, el sueño sin soñador.