Prakaraṇa 3 · Verso 31
मनस् त्वम् असि सर्वस्य जगतो ऽत्र स्थिति-क्षयोः
manas tvam asi sarvasya jagato 'tra sthiti-kṣayoḥ
Tú, la mente, eres de todo este mundo la causa del sostén y de la destrucción
Vasiṣṭha personifica la mente (manas) como tvam —tú—, no en sentido devocional sino confrontativo. Es la mente quien construye el mundo que después padece, quien lo sostiene mediante la atención constante y quien lo destruye al retirar esa atención. No que el mundo físico dependa de la observación individual —Vasiṣṭha no es solipsista— sino que el jagat como mundo experimentado, como significado, como campo de deseos y temores, existe gracias a la actividad proyectiva de la mente. El sthiti —sostén— no es preservación física sino continuidad del relato: el mundo perdura como tal porque la mente lo renueva constantemente con sus interpretaciones. El kṣaya —destrucción— no es apocalipsis sino disolución de la proyección: cuando la mente cesa de constituir la realidad como campo de sus deseos, el “mundo” como tal deja de ser mundo para volverse niṣprapañca —sin proliferación significativa. Esta no es negación sino reducción fenomenológica: el mundo sigue, pero ya no para alguien. El Aṣṭāvakra Gītā (II.14) dice: yatra viśvaṃ paraṃ bījaṃ mano mithyopacāri ca —“Donde el universo es solo semilla y la mente una falsedad superpuesta”. La quietud es cosechar esa semilla: ver que nunca germinó, que era solo potencial sin actualización real.