Prakaraṇa 5 · Verso 13

यदा चिदात्मानं पश्यन्न् अन्यन् नास्ति तदा पुनः । तत्र किं मुक्तिम् आकाङ्क्षेद् बन्धं वा किं विचारयेत् ॥

yadā cidātmānaṃ paśyann anyan nāsti tadā punaḥ | tatra kiṃ muktim ākāṅkṣed bandhaṃ vā kiṃ vicārayet ||

Cuando, viendo el Ser-Conciencia, no hay nada más, ¿qué deseo de liberación podría haber allí? ¿Qué atadura podría considerar?

El verso ejecuta una reducción lógica del problema soteriológico entero. Si la liberación (mukti) se define como liberación de la atadura (bandha), y la atadura consiste en la ignorancia del Ser, entonces en el momento del conocimiento del Ser no queda ni bandha ni necesidad de mukti. No es que el liberado “deje de desear la liberación”; es que la noción misma de liberación como meta se disuelve porque ya no tiene referente.

Esta es la diferencia entre sādhana y siddhi, entre práctica y realización. Durante la práctica, la liberación es un ideal que orienta el esfuerzo. En la realización, ese ideal se reconoce como parte del juego de la ignorancia —un juego necesario e incluso bello, pero un juego al fin. Como el niño que deja de perseguir su propia sombra cuando descubre de dónde viene la luz.

El Aṣṭāvakra Gītā (III.9-10) es particularmente incisivo aquí: “Quien ha renunciado a la dualidad no discierne entre lo agradable y lo desagradable”. La no-dualidad no es un estado de indiferencia emocional sino de ausencia de discriminación proyectiva. El jīvanmukta sigue experimentando lo agradable y lo desagradable —es un cuerpo viviente, no una estatua— pero no superpone sobre esas experiencias la noción de que una conduce a la felicidad y la otra al sufrimiento. Ambas son movimientos de prakṛti; él es puruṣa, el testigo inmóvil.