सहस्रार चक्र

Sahasrāra Cakra

No es propiamente un cakra sino el destino final de kuṇḍalinī. Situado en la coronilla (mūrdha), sahasrāra es el punto donde Śakti ascendente se reúne con Śiva —consciencia pura, inmóvil, sin atributos.

Su nombre significa “mil pétalos”: el loto de infinitas posibilidades que se abre cuando la energía completa su recorrido por suṣumṇā nāḍī. No tiene elemento, semilla sonora ni sentido asociado. Está más allá de las categorías.

En la Haṭha Yoga Pradīpikā, sahasrāra aparece como meta de toda la práctica. Es el lugar donde desemboca kuṇḍalinī tras perforar los tres granthis (1.54, 3.33, 4.12). Es donde cae el amṛta —néctar de inmortalidad— que los mudrās intentan preservar (3.48, 3.50, 3.51). Es el punto que khecarī mudrā y viparīta karaṇī sellan para que ese néctar no se disipe en el fuego digestivo (3.53, 3.73). En la descripción de las cuatro etapas (avasthā), la última —niṣpatti— culmina aquí (4.40). Y śāmbhavī mudrā dirige la mirada y la consciencia hacia este centro (4.34).

En los Yoga Sūtras, Patañjali describe el saṃyama sobre la luz de la coronilla (mūrdhajyotiṣi) como la vía hacia la visión de los seres perfectos (3.32). No nombra sahasrāra explícitamente, pero la correspondencia es directa.

Sahasrāra no se “activa” como los otros cakras. No hay técnica que lo abra a voluntad. Es el resultado —no el medio. Cuando la práctica ha purificado los canales, disuelto los nudos y dirigido prāṇa hacia arriba, sahasrāra se revela como lo que siempre estuvo ahí: la consciencia testigo, anterior a toda experiencia.

Lo que los textos llaman samādhi.