Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 55
अपवित्रः पवित्रो वा सर्वावस्थां गतोऽपि वा ।
apavitraḥ pavitro vā sarvāvasthāṃ gato'pi vā |
Sea puro o impuro, en cualquier condición en que se encuentre — incluso inmerso en la sensualidad — el yoga Vajrolī otorga liberación; por ello debe ser practicado por el yogui con gran cuidado.
La afirmación de que el Vajrolī yoga libera independientemente del estado de pureza (pavitra) o impureza (apavitra) del practicante es una de las declaraciones más radicales del texto. Contradice directamente la ortodoxia brahmanica de la pureza ritual como prerequisito para la práctica espiritual. El Śivasaṃhitā pertenece a la tradición antinomiana del tantra izquierdo, donde la liberación no requiere prerequisitos externos de pureza.
Apavitraḥ pavitro vā —«sea impuro o puro»— es una disjunción comprehensiva que cubre todo el espectro de la condición ritual. Sarvāvasthāṃ gataḥ —«el que ha llegado a toda condición»— amplía el principio más allá de la pureza ritual: incluso en estados de extrema degradación moral o espiritual, la práctica sigue siendo válida y eficaz. Bhoge yukta —«unido al disfrute sensorial»— especifica el caso más provocador: el amante, el comedor de carne, el bebedor.
Este principio no es una licencia para la indulgencia sino una articulación de la soteriología tántrica: la liberación no depende de lo que el practicante haga antes de la práctica sino de la calidad de la práctica misma. En el contexto del Vajrolī, esto tiene un significado adicional: la energía sexual que se consideraría «impura» en el marco brahmanico es precisamente el combustible de la transmutación. No hay nada que purificar antes; todo se purifica en la práctica.