Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 54
सिद्धीनां जननी ह्येषा मम प्राणाधिकप्रिया । निरन्तरकृताभ्यासात्पीयूषं प्रत्यहं पिबेत्।
siddhīnāṃ jananī hyeṣā mama prāṇādhikapriyā | nirantarakṛtābhyāsātpīyūṣaṃ pratyahaṃ pibet|
Esta es la madre de todos los siddhis, más querida para mí que mi propia vida; mediante la práctica sin interrupción, beba el néctar a diario.
Śiva utiliza aquí el lenguaje de la intimidad más radical: esta mudrā es prāṇādhikapriyā, «más querida que mi propia vida». En la cosmología śaiva, donde Śiva es el fundamento de toda existencia, afirmar que algo es más querido que su prāṇa es una hipérbole teológicamente cargada que expresa la supremacía absoluta de la práctica sobre cualquier otro valor. La mudrā es descrita como jananī —madre— de todos los poderes.
Jananī (madre, la que da a luz, de jan-, nacer) establece la relación generativa entre la mudrā y los siddhi: no es que la práctica produce poderes sino que los da a luz, los actualiza desde una potencialidad preexistente en el practicante. Nirantara —«sin interrupción, continuo»— combina el prefijo negativo nir- con antara (intervalo, espacio entre): la práctica no debe tener lagunas temporales o atencionales.
Pīyūṣaṃ pratyahaṃ pibet —«que beba el néctar a diario»— convierte la práctica en un ritual de alimentación: el yogui que practica regularmente la Vajroṇḍīmudrā tiene acceso cotidiano al amṛta, el fluido que según los textos circula siempre en el cuerpo sutil pero que la práctica hace consciente y utilizable. La imagen de beber evoca la receptividad activa: el practicante se convierte en recipiente que contiene y asimila lo que la práctica libera.