Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 56

क्षणार्धं कुरुते यस्तु तीर्त्वा पापमहार्णवम्।

kṣaṇārdhaṃ kurute yastu tīrtvā pāpamahārṇavam|

Quien practica esto aunque sea medio instante, cruzando el gran océano de los pecados, habiendo disfrutado de las delicias del mundo de los devas, nace en una familia noble.

El período mínimo de práctica efectiva —kṣaṇārdha, «medio instante»— es la unidad temporal más pequeña del sánscrito clásico: un kṣaṇa equivale aproximadamente a 1,6 segundos, y su mitad es prácticamente imperceptible. Esta hipérbole tiene una función pedagógica precisa: la práctica no requiere largas sesiones sino un acto de voluntad suficientemente intenso. Incluso el contacto más breve con la práctica correcta deja una huella (saṃskāra) transformadora.

Pāpamahārṇava —«el gran océano de los pecados»— emplea arṇava (océano, de arṇas, corriente, ola) para describir la acumulación kármica que une al ser al ciclo del renacimiento. La imagen del océano —vasto, profundo, difícil de cruzar— es la metáfora más recurrente del saṃsāra en toda la literatura sánscrita, desde los Upaniṣads hasta el Mahābhārata. Aquí la práctica del Vajrolī es el vehículo que permite cruzar.

El destino prometido —nacimiento en una familia noble (kulīna)— sitúa este verso en el marco de la escatología del yoga tántrico: quienes no alcanzan la liberación completa en esta vida pero han practicado con sinceridad renacen en condiciones favorables para completar el camino. La noción de kula (familia, linaje) en el tantrismo tiene además el significado técnico de «la tradición que uno ha recibido»: nacer en un kula noble es nacer de nuevo en el linaje de transmisión del Śiva yoga.