Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 81
आदौ रजः स्त्रियो योन्याः यत्नेन विधिवत्सुधीः ।
ādau rajaḥ striyo yonyāḥ yatnena vidhivatsudhīḥ |
Al principio, el sabio debe introducir en su propio cuerpo con esfuerzo y según el método el fluido del útero de la mujer, y reteniendo su propio bindu practicar la unión. Estas son las diez mudrās cuyo igual nunca existió ni existirá; a través de la práctica de cualquiera de ellas uno se convierte en siddha.
La primera parte del verso describe la fase inicial del Vajrolī avanzado: la absorción del fluido femenino (rajas) como catalizador de la transmutación interna. El término sudhī («el de intelecto puro») señala que esta práctica no es de naturaleza hedónica sino de alquimia: el practicante no busca placer sino la unión de los dos principios cósmicos en su propio cuerpo sutil.
Rajaḥ striyo yonyāḥ —«el fluido del útero de la mujer»— es el śakti-tattva en su forma más densa: la energía solar-activa concentrada en la secreción femenina. Vidhivat («según el método apropiado») es la garantía técnica de que el proceso no es improvisación sino una secuencia precisa recibida del guru. La retención del propio bindu (svakaṃ binduṃ sambandhya) es la condición sine qua non: sin control seminal, la absorción del fluido femenino no puede completar su función alquímica.
La segunda parte del verso —el cierre del ciclo de las diez mudrās— es uno de los enunciados más solemnes del capítulo: ninguna de las diez tiene igual en el pasado o en el futuro. Esta superioridad atemporal (na babhūva na bhaviṣyati) establece la completitud del sistema: no son técnicas que serán superadas por desarrollos posteriores sino la expresión definitiva de la metodología del hatha yoga tántrico. La garantía de siddhi a través de cualquiera de ellas (ekatareṇa api) subrraya la suficiencia de cada práctica individualmente.