Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 91

बिन्दुः करोति सर्वेषां सुखं दुःखञ्च संस्थितः ।

binduḥ karoti sarveṣāṃ sukhaṃ duḥkhañca saṃsthitaḥ |

El bindu que permanece en el cuerpo produce placer y sufrimiento para todos los seres; para el yogui la preservación del bindu es el supremo yoga y el otorgador de felicidad.

La afirmación de que el bindu es la fuente tanto del placer (sukha) como del sufrimiento (duḥkha) introduce una distinción crucial: el bindu no es neutro sino que produce dos experiencias opuestas dependiendo de la relación que el ser establezca con él. Para el ser ordinario (sāmānya), el bindu es el agente del placer sensorial y de su consecuente pérdida (fuente de duḥkha); para el yogui, el mismo bindu es la base del yoga supremo.

Saṃsthita —«establecido, que permanece, que reside»— es el participio de sam-sthā- (estar establecido, permanecer en su lugar). La descripción del bindu como «establecido» en el cuerpo contrasta con la imagen del bindu «en caída»: el bindu natural está latente en el cuerpo, no está cayendo permanentemente. Lo que determina si produce placer-sufrimiento o liberación es la conciencia del practicante respecto a él, no el bindu en sí.

La ecuación bindudhāraṇa = yoga parama = sukhaprada (preservación del bindu = yoga supremo = otorgador de felicidad) sintetiza la soteriología del capítulo en tres términos: la práctica técnica (preservación), el estado resultante (yoga supremo: unión con lo Absoluto) y la cualidad de la experiencia (felicidad). El sukha prometido no es el placer sensorial que el bindu también produce, sino la felicidad sin objeto (nirālambanānanda), la alegría que no depende de condiciones externas.