Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 90

सिद्धे बिन्दौ महायत्ने किं न सिध्यति भूतले ।

siddhe bindau mahāyatne kiṃ na sidhyati bhūtale |

Cuando el bindu ha sido perfeccionado con gran esfuerzo, ¿qué no puede lograrse en este mundo? A través de la grandeza de su preservación, uno alcanza una gloria semejante a la mía.

La pregunta retórica kiṃ na sidhyati bhūtale culmina la trilogía doctrinal sobre el bindu con la misma figura que ha aparecido tres veces en el capítulo. Esta cuarta aparición no es redundante sino acumulativa: cada ocurrencia añade el peso de una sección completa de práctica verificada. La omnipotencia prometida al final del capítulo es la suma de todas las prácticas descritas desde el verso 1.

Siddhe bindau —«cuando el bindu ha sido perfeccionado, alcanzado el éxito»— usa siddha en su sentido técnico más preciso: no simplemente controlado sino perfeccionado, transmutado en su naturaleza esencial. El bindu siddha no es el semen retenido sino la energía creadora completamente sublimada en ojas, el potencial vital refinado que constituye el fundamento de todos los poderes supranormales.

Matsāmya —«semejanza conmigo, igualdad con mi gloria»— es la promesa más alta del Śivasaṃhitā: el practicante que perfecciona el bindu obtiene la misma gloria que Śiva. En la filosofía del Śaiva Siddhānta, esto se llama śiva-sāyujya (unión con Śiva), mientras que en el no-dualismo de Pratyabhijñā se denomina śiva-svarūpa-prāpti (obtención de la naturaleza esencial de Śiva). Ambas formulaciones apuntan a lo mismo: la identidad reconocida entre el Ātman individual y el Paramātman universal.