Prakaraṇa 2 · Verso 25
यथा गन्धर्व-नगरं दृश्यते न च विद्यते
yathā gandharva-nagaraṃ dṛśyate na ca vidyate
Como la ciudad de los gandharva se ve pero no existe.
La gandharva-nagara —ciudad celestial, espejismo en el cielo— es la metáfora por excelencia para māyā. No es que no se “vea”; se ve claramente, con torres, calles, habitantes aparentes. Pero no hay vastu, sustancia, detrás de la apariencia. Es mṛgatṛṣṇikā a escala arquitectónica. Lo notable es que la ciudad no es asat —no existe absolutamente— porque se ve. Pero tampoco es sat, porque no tiene sustancia. Es anirvachanīya, indescriptible. La tradición budista usa la misma analogía para śūnyatā; Vāsiṣṭha la usa para vivarta. La diferencia: para el budismo, la ciudad revela la vacuidad de todo; para Vāsiṣṭha, revela la plenitud de cit que puede proyectar ciudades enteras sin moverse de sí misma. El sādhaka que contempla esto ya no busca “ciudades celestiales” en el cielo de la meditación. Sabe que toda visión —incluso la más gloriosa— es gandharva-nagara, apariencia luminosa. Lo real es el cielo que la sostiene: cid-ākāśa, espacio cónsciente sin segunda.