Caturthopadeśaḥ (Samādhi) · Verso 61

मरणं च जीवनं च सुखं दुःखं च तद्वयम् | एकदेहे सदा बुद्ध्वा समाधौ निरतो भवेत्

maraṇaṃ ca jīvanaṃ ca sukhaṃ duḥkhaṃ ca tadvayam | ekadehe sadā buddhvā samādhau nirato bhavet

Muerte y vida, placer y dolor, esos pares — conociendo que siempre están en un solo cuerpo, que permanezca absorto en samādhi.

Este verso señala hacia los dvandvas — los pares de opuestos que estructuran la experiencia ordinaria. Muerte y vida (maraṇa-jīvana), placer y dolor (sukha-duḥkha) — estas polaridades parecen irreconciliables desde la perspectiva convencional.

La sabiduría yóguica reconoce que ambos polos coexisten ekadehe — en un solo cuerpo. No son externos al experienciador; son modalidades de la misma experiencia encarnada. El cuerpo que vive es el mismo que morirá; el cuerpo que siente placer es el mismo que sentirá dolor.

Buddhvā — habiendo conocido, habiendo despertado a — esta comprensión transforma la relación con los opuestos. El yogui no busca solo un polo (vida, placer) rechazando el otro (muerte, dolor). Los trasciende a ambos permaneciendo (nirata) en samādhi. Desde esa perspectiva, los opuestos revelan su unidad subyacente: manifestaciones cambiantes de la consciencia inmutable que los presencia.