Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 3
सृष्टिसंहारकर्तारौ भ्रमन्तौ शशिभास्करौ ।
sṛṣṭisaṃhārakartārau bhramantau śaśibhāskarau |
El sol y la luna, agentes de la creación y la destrucción, también se mueven en él. El éter, el aire, el agua y la tierra también están presentes allí.
El sol y la luna no son aquí meros astros sino principios cósmicos en perpetuo movimiento dentro del cuerpo. Śaśi (la luna) y bhāskara (el sol) encarnan los principios de iḍā y piṅgalā, las dos corrientes energéticas fundamentales del sistema nāḍī. Su danza de creación (sṛṣṭi) y destrucción (saṃhāra) refleja el ciclo cósmico que el yoga pretende trascender al equilibrar ambas corrientes.
La raíz del término bhāskara —«el que hace brillar»— y śaśi —«el que porta la liebre», referencia a la mancha lunar— revelan una cosmovisión donde los cuerpos celestes son ante todo cualidades luminosas. En el cuerpo, el sol se asocia con el calor digestivo (agni) y la exhalación, mientras que la luna se vincula con el néctar (amṛta) y la inhalación. El yoga trabaja con esta polaridad para producir equilibrio.
La enumeración final de los cuatro elementos —éter (ākāśa), aire (vāyu), agua (jala) y tierra (pṛthvī)— completa el cuadro cosmológico. Nótese que el fuego (agni), quinto elemento, ha sido mencionado implícitamente a través del sol. Esta presencia elemental en el cuerpo fundamenta las prácticas de los pañcabhūta, purificaciones elementales que aparecerán en capítulos posteriores del texto.