Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 11

शिवसंहिता पीयूषरश्मिनिर्यासं धातूंश्च ग्रसति ध्रुवम्।

śivasaṃhitā pīyūṣaraśminiryāsaṃ dhātūṃśca grasati dhruvam|

Ciertamente, devora las secreciones vitales y el néctar exudado por sus rayos. Junto con el aliento vital, el Sol recorre todo el cuerpo.

Este verso revela una tensión fundamental en la fisiología sutil: el Sol interior, aunque fuente de energía y movimiento, es también un consumidor. Devora el pīyūṣa —el néctar lunar que destila desde el cráneo— y las esencias vitales de los tejidos corporales. El fuego solar es necesario para la vida, pero sin contención, agota los recursos más preciosos del organismo sutil.

Pīyūṣa (néctar, ambrosia) y dhātu (tejido, sustancia corporal) son los dos objetos de este consumo solar. Los dhātus son los siete tejidos fundamentales de la medicina āyurvédica —desde la linfa hasta el semen— cuya preservación es central en la práctica yóguica. El hecho de que el Sol los «devore» (grasati) explica el envejecimiento y el agotamiento vital como un proceso de combustión interna descontrolada.

Esta enseñanza subyace en prácticas como viparīta karaṇī, la postura invertida diseñada para proteger el néctar lunar de la quema solar. Al invertir el cuerpo, el flujo del amṛta desde el bindu en la cabeza ya no cae directamente al fuego gástrico. La comprensión de este verso es, por tanto, inseparable de toda una familia de prácticas orientadas a conservar la esencia vital.