Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 54
संसारसागरं तर्तुं यदीच्छेद्योगसाधकः ।
saṃsārasāgaraṃ tartuṃ yadīcchedyogasādhakaḥ |
Si el practicante de yoga desea cruzar el océano del saṃsāra, debe cumplir con todos los deberes de su etapa de vida, renunciando a los frutos de sus acciones. Todos los deseos se disuelven únicamente a través del conocimiento, y no de otra manera. Cuando todos los principios menores (tattvas) cesan de existir, entonces mi Tattva se manifiesta.
El verso sintetiza el arco completo de la enseñanza: la acción desapegada como práctica preparatoria, el conocimiento (jñāna) como disolvente de los deseos, y la manifestación del Tattva supremo —la naturaleza de Śiva— como culminación. El ‘océano del saṃsāra’ (saṃsārasāgara) es una imagen clásica que evoca la vastedad y el peligro del ciclo de existencias condicionadas.
Saṃsāra proviene de saṃ-sṛ (fluir continuamente, vagar) y designa el flujo incesante de nacimientos y muertes. Sāgara (océano) amplifica la imagen: no un río que se puede vadear sino un mar que exige una embarcación adecuada. El yogasādhaka (practicante de yoga) es quien ha elegido esa embarcación. Tattva (literalmente ‘eso-idad’, ‘realidad de eso’) en su uso final aquí designa la realidad absoluta de Śiva, que emerge cuando los tattvas condicionados se disuelven.
Este verso funciona como una coda doctrinal al capítulo. La Śivasaṃhitā integra aquí tres vías: karma (acción), jñāna (conocimiento) y la gracia de la revelación del Tattva divino. Ninguna es suficiente por sí sola; se articulan en una progresión donde la acción purifica, el conocimiento disuelve, y la gracia revela. Es una síntesis característica del Śaivismo tántrico no dualista.