Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 247

शिवसंहिता त्रिपुरे त्रिपुरन्त्वेकं शिवं परमकारणम्।

śivasaṃhitā tripure tripurantvekaṃ śivaṃ paramakāraṇam|

¡Oh Tripurā! En los tres mundos existe Un solo Śiva como causa suprema; el sabio lo alcanza: inmutable, sin decadencia, todo paz, sin límites, libre de todo mal: la Meta Suprema.

La invocación de Tripurā en este punto crucial revela la naturaleza dialógica del texto: Śiva habla a la Diosa de los tres mundos sobre el Uno que subyace a sus tres moradas. Esta enseñanza de la Unidad (eka) al ser que encarna la Trinidad (tri-pura) es la síntesis perfecta del tantrismo śiva-śākta: la śakti que se manifiesta en tres planos no es distinta de Śiva, la conciencia única que los sostiene.

Tripurā = la que habita o es los tres mundos (tri = tres, pura = ciudad/mundo), una de las formas de la Diosa Suprema, también la Diosa del mantra tripurā de la śrīvidyā. Eka = uno/único (el énfasis es en la unidad indivisible), parama-kāraṇa = causa suprema (parama = suprema, kāraṇa = causa). Los cinco atributos que siguen —inmutable, sin decadencia, todo paz, sin límites, libre de mal— son las cinco vimuktis (libertades) del Brahman upaniṣádico.

Este verso conecta directamente con el himno de la Taittirīya Upaniṣad a Brahman: «satyam-jñānam-anantam Brahma» (Brahman es verdad, conocimiento, infinito). La descripción de Śiva como inmutable (avyaya), inmortal (amṛta), todo paz (śānta), sin medida (ananta) y libre de mal (niraṃhasa) es la traducción śaiva de las cualidades upaniṣádicas del Absoluto. El Śiva-saṃhitā culmina su enseñanza identificando al Śiva del tantrisimo con el Brahman del vedanta.