Tṛtīyopadeśaḥ (Mudrā) · Verso 75
अनेनैव विधानेन प्रयाति पवनो लयम् | ततो न जायते मृत्युर्जरारोगादिकं तथा
anenaiva vidhānena prayāti pavano layam | tato na jāyate mṛtyur jarā-rogādikaṃ tathā
Por este mismo método, el aire alcanza la disolución. Entonces no surge la muerte, ni la vejez, ni la enfermedad, etcétera.
Este verso describe el resultado supremo de la práctica combinada de los tres bandhas. Pavano layam prayāti — el aire (prāṇa) alcanza laya o disolución. Esto no significa que el prāṇa desaparece, sino que se disuelve en su fuente, abandonando sus fluctuaciones ordinarias y fundiéndose en la consciencia pura.
Cuando el prāṇa está en movimiento constante, la mente también fluctúa —este es el principio fundamental que subyace al prāṇāyāma. Cuando el prāṇa alcanza laya, la mente también se aquieta, permitiendo el surgimiento de estados meditativos profundos. Esta es la conexión directa entre haṭha yoga y rāja yoga.
Los beneficios listados —no muerte, no vejez, no enfermedad— no son promesas literales de inmortalidad física sino indicadores de un estado transformado. El practicante que ha estabilizado el prāṇa en suṣumṇā trasciende la identificación con el cuerpo físico y sus limitaciones. Desde esta perspectiva, la muerte, vejez y enfermedad pertenecen solo al cuerpo, no al ser esencial que ha reconocido su naturaleza inmortal.