Prakaraṇa 3 · Verso 18

यदा न रोचते किञ्चिन् न द्वेष्टि न च लिप्यते

yadā na rocate kiñcin na dveṣṭi na ca lipyate

Cuando no se deleita en nada, no odia, ni se contamina

La ecuación rāga-dveṣa —atracción y repulsión— gobierna la psicología ordinaria. La quietud que Vasiṣṭha describe no es insensibilidad afectiva —el “no deleitarse” no implica incapacidad de experimentar belleza o gozo— sino la cesación de la lipā (adherencia, contaminación) que sigue al deleite. En la experiencia común, el placer deja una huella: deseo de repetición, comparación con placeres pasados, proyección hacia futuros gozos. Esta huella es vāsanā, y es lo que “contamina” la mente. La quietud nistaraṅga permite que el deleite ocurra —la percepción de una flor, el contacto con un ser querido— sin que la mente se curve hacia la retención o la repetición. No hay entonces rāga ni dveṣa porque no hay sujeto que acumule experiencias en un patrimonio psicológico. El Haṭha Pradīpikā (IV.66) describe este estado como parama-śiva: la máxima benevolencia, no como virtud deliberada sino como imposibilidad de daño, porque no hay separación entre quien podría dañar y quien podría ser dañado.