Prakaraṇa 4 · Verso 12
चेतसैव हि दुःखानि भोगांश् च सुखिनो विदुः, तस्मात् चेतस आत्मानं कुर्यान् निश्चलं मुनिः
cetasaiva hi duḥkhāni bhogāṃś ca sukhino viduḥ, tasmāt cetasa ātmānaṃ kuryān niścalaṃ muniḥ
Por la mente se conocen los sufrimientos y los placeres; por eso el sabio debe hacer su mente inquebrantable.
El verso sintetiza la epistemología del yoga: todo conocimiento de placer y dolor es mediado por la mente. No hay acceso directo a la vastu — la cosa en sí — fuera de la cetana. Esta mediación no es defecto sino condición; el problema surge cuando confundimos la mediación con el objeto, el mapa con el territorio. El muni — el silencioso, aquel que ha hecho callar la mente discursiva — no busca eliminar la cetana sino estabilizarla en su propia naturaleza. Niścala no es rígido sino no-agitado: el lago que refleja sin ondulaciones. La mente inquebrantable sigue experimentando: siente el pinchazo del dolor, reconoce la pérdida, pero no se fragmenta en la narrativa del “yo que sufre”. El Bhagavad Gītā VI.5-6 repite la misma instrucción: la mente es amiga del ātman cuando controlada, enemiga cuando descontrolada. La amistad no es ausencia de conflicto sino confianza en la resolución.