Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 33
सर्वरोगोपशमनं जठराग्निविवर्धनम्।
sarvarogopaśamanaṃ jaṭharāgnivivardhanam|
Ya sea puro o impuro, en cualquier condición que uno se encuentre, si se obtiene éxito en Khechari, se vuelve puro. No hay duda de ello.
Este verso destaca el poder transformador de la práctica de Khechari, que trasciende las nociones convencionales de pureza e impureza. La mudra actúa como un agente purificador que eleva al practicante más allá de las limitaciones morales y físicas, sugiriendo que la verdadera pureza es un estado de conciencia más que una condición externa. Esta perspectiva refleja la comprensión tántrica de que la realidad última no puede ser contaminada por las dualidades mundanas.
El término Khechari se descompone en ‘khe’ (espacio) y ‘chara’ (movimiento), indicando una práctica que permite el movimiento en los reinos sutiles del espacio interior. Esta mudra se considera una de las más poderosas en el hatha yoga, capaz de despertar la energía kundalini y facilitar estados de conciencia no dual. Su práctica requiere una preparación cuidadosa y una comprensión profunda de los centros energéticos del cuerpo.
Históricamente, la Khechari mudra ha sido reverenciada como una práctica de iniciación en muchas tradiciones esotéricas. Los textos antiguos la describen como un método para alcanzar la inmortalidad y la unión con lo divino. Sin embargo, también advierten que su práctica requiere la guía de un maestro calificado, ya que los efectos pueden ser intensos y transformadores, requiriendo una preparación adecuada del cuerpo y la mente.